Marco Antonio Ortiz Vargas, nació en Durango Dgo. el 17 de Mayo de 1965. Inició su trayectoria como árbitro, siendo muy joven, en la Secundaria Técnica No. 19 “Comencé gracias al Profesor Baldomero, que era el profesor de educación física en ese entonces y empezaba a destacar uno ahí en el futbol y cuando organizó el torneo inter salones, yo estudiaba en el turno de la mañana y en la tarde él me solicitó a arbitrear los partidos del turno matutino y así fue como comencé, de ahí pasé al CBTIS y continué haciendo prácticamente lo mismo, hasta 1983 que me incorporé al Colegio de Árbitros del Estado de Durango, que en aquel entonces era solamente una asociación, todas las ligas estaban reunidas en esta Asociación de árbitros y un solo grupo le daba servicio a todas las ligas”.

Dentro de sus principales logros destacan el haber llegado al sector profesional, en el año de 1997 cuando se creó el equipo de segunda división Alacranes de Durango, se abrió la oportunidad para el Estado de Durango de ingresar árbitros al sector profesional “Y vino gente directamente a practicar pruebas a los árbitros de Durango y ahí afortunadamente me tocó ser el árbitro número uno en todas la pruebas que se nos aplicaron, a partir de ahí un servidor funge como delegado de árbitros del sector profesional”.

En el sector profesional ha arbitreado partidos de tercera división, segunda división y en ascenso MX, entre estos partidos le tocó “pitar” partidos de Dorados de Sinaloa, Cruz Azul Hidalgo, Águilas Reales de Zacatecas, entre otros. También estuvo presente en partidos amistosos de los equipos Tecos de la UAG, Toluca y Tigres de la UANL.

¿Cómo vivió su trabajo de árbitro con su familia?
El arbitraje es parte de mi vida, ha sido una carrera muy difícil, muy sacrificada pero muy bonita. La verdad de las cosas es que hemos logrado muchas cosas buenas, con ello hemos formado valores como la disciplina, la responsabilidad y muchas cosas muy positivas. Todo eso te hace una mejor persona. El arbitraje nos ha marcado de por vida, gracias a eso, mi hijo Marco Antonio Ortiz Nava “El Gato” se encuentra en la cúspide del arbitraje mexicano, siendo ya un referente en este sentido en la Liga MX, está trabajando muy fuerte.

¿Qué experiencia lo ha marcado en su trayectoria?
Fue en un torneo de futbol interbancario, no recuerdo el año, donde los equipos realmente disputaban ese torneo en los campos de la prepa diurna y en una final que estaba yo dirigiendo como árbitro central, el partido terminó empatado y nos tuvimos que ir a los tiempos extras para determinar al ganador.

Corría el último minuto del segundo tiempo extra y con el marcador empatado estaba jugando Banco Serfin contra Banco Banamex, donde Rubén Quezada, un jugador muy conocido, él jugaba con Serfin, sacó un tiro de media distancia, el balón rebota en el travesaño y pica dentro de la portería y en ese entonces el asistente que era Pablo Palacios, mejor conocido como “El Pica” me señala el gol, que el balón ha rebasado la línea de meta, en ese momento yo decreto el gol y se me dejan ir todos los jugadores del equipo Banamex, así como la porra. La pase muy mal un rato, insultos, empujones, gritos y algún descabellado, me tiró un golpe por la espalda abriéndome la frente y comenzó a correr un hilo de sangre por el rostro. En ese momento muchos se empezaron a retirar, otros más a calmar las cosas pero ya me habían herido. De ahí me llevaron al hospital, pero han sido situaciones difíciles pero así es el arbitraje.

¿Cuántos años son ya en el arbitraje, Profesor, desde el amateur hasta el profesional?
Yo cuento a partir de 1983, estamos hablando de 34 años dentro de una organización como tal, pero yo realmente empecé esta labor desde tres o cuatro años antes, ya tendré ahorita unos 38 años en el arbitraje.

¿Y cómo le inculcó el arbitraje a su hijo Marco?
Yo le inculqué a Marco el arbitraje a la edad de 13 años. El arbitraje lo vivimos al máximo, es parte de la familia, en la actualidad, mi hijo y yo estamos en contacto partido tras partido, el esta dirigiendo su partido, en ocasiones al medio tiempo estamos en contacto y comentamos situaciones a cerca de su trabajo. Debo mencionar que Marco ha tenido una trayectoria muy buena, él se ha ganado todo lo que tiene a pulso, gracias a su trabajo con empeño y dedicación.

Para llegar al sitio donde está se han empleado dos vidas: la vida de un servidor y la de él, la verdad es que no es fácil, es como para un jugador profesional es difícil llegar, también para los árbitros. Todo surge en la necesidad de que debe traer algo de dinero en sus bolsillos, para sacar a pasear a la novia, para convivir con sus amigos, yo le sugerí pitar algunos partidos y de ahí aceptó y comenzó a arbitrear partidos de secundaria. Y ahí en el fraccionamiento San José que es donde tenemos nuestra residencia, realizamos un torneo que después fue creciendo. Ahí fueron sus inicios y a los 15 años se fue a un curso a la ciudad de Morelia a un curso para árbitros profesionales. De ahí pasó a la segunda división y por sus buenas actuaciones y manejo en finales, lo pasaron a la Liga MX.